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Bizcochos integrales



El pote de harinas combinadas que menciono en la lista de ingredientes no es, ni más ni menos, que el mismo pote que contenía el queso blanco crema light (sin sal agregada y libre de gluten) que usé en la receta. En mi caso, empleé un queso light, pero podés escoger cualquiera de las versiones que encuentres en el mercado o que sea de tu gusto. El pote contiene 300 gramos de queso blanco para untar. Sí, sí el que usás para ponerle a las tostadas, las galletas de arroz o para enriquecer y hacer más liviana alguna salsa...

Entonces, en un bol colocá el contenido del pote de queso (sin dejar ni un mínimo resto en el recipiente). Luego, limpiá y secá muy bien el pote en cuestión porque, de ahora en más, será tujarra medidora para esta receta.

Llená la mitad del pote con harina integral y el resto con harina leudante. Añadile una cucharadita de polvo para hornear y reservá.

En el bol donde colocaste el queso, agregá 1 huevo de campo/fresco/orgánico y con batidor de alambre, integrá ambos ingredientes. Incorporá 3 cucharaditas de sal y pimienta recién molida a gusto (en mi caso, utilicé pimientas blanca y negra de grano para dar sabor y perfume a los pequeñines).

Yo no lo hice, pero podés añadir algún puñadito de hierbas frescas picadas para saborizar la masa de los bizcochos: orégano, tomillo, romero...

Agregá las harinas de a poco hasta incorporarlas bien. Ayudate con un cornet o espátula de pastelería para integrar la masa.

Dejá caer una buena lluvia de harina en la mesa de trabajo; también enhariná el palote que vas a utilizar y disponé la masa, por porciones, sobre la mesa. Estirá con el palote hasta dejarla bien finita (unos milímetros solamente) y con cortante redondo o con cuchillo (o con el formato de cortante que te agrade) cortá la masa. Repetí hasta terminar con toda la preparación. 




Con los restos de masa que van quedando (si utilizás algún cortante), amasá pequeños bollitos con lo que repetirás la operación hasta terminar.





En placa enaceitada, disponé los bizcochos sin preocuparte por dejar mucho espacio entre ellos porque no se pondrán anchos (como mucho, tomarán algo de altura).

Llevá a horno moderado por 10 minutos y controlá atentamente para que no se quemen. Una vez doraditos ¡ya están listos!






Pueden acompañarse con quesos untables saborizados (los que conseguís en el mercado) o con dips caseros de: queso untable con ciboulette fresco picado, atún mixeado con mayonesa o salsa golf  y pimienta, palta mixeada con jugo de limón y ají molido, ricota mixeada con aceitunas, curry y perejil picado... Y cuanta idea se te ocurra.

Suaves, sabrosos, livianos y de sabor delicado son fáciles de preparar (y de comer). No podés poner excusas para realizarlos porque en un rato nada más estarán listos y, una vez que los pruebes, no podrás resistirte. A veces, lo simple es lo más rico y tentador.





Para conservarlos por algunos días (pasame la fórmula porque en casa no lo logré) recordá guardarlos en frasco o envase bien cerrado, apartado de fuentes de calor o de humedad, en lugar fresco y oscurito.

¡Qué los disfrutes! Hasta la semana próxima.

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Abu